Alejandro
Maestro vidriero — Trabaja el vidrio soplado directamente sobre materiales orgánicos. Su trabajo explora el punto exacto donde el fuego transforma la materia sin destruirla.
Un colectivo de artistas y artesanos que trabajan el vidrio, la madera, la piedra y el hierro desde un mismo taller.
LOS ARTISTAS
TAKSZU no es una marca. Es un taller compartido donde cada artesano aporta su disciplina, su mirada y sus manos. El trabajo colectivo no diluye la autoría — la multiplica.
Maestro vidriero — Trabaja el vidrio soplado directamente sobre materiales orgánicos. Su trabajo explora el punto exacto donde el fuego transforma la materia sin destruirla.
Ebanista — Selecciona y prepara cada pieza de madera recuperada. Busca en la forma natural del tronco la estructura que la escultura ya contiene.
Trabaja el metal y otros materiales para crear estructuras que sostienen, abrazan y ponen en tensión las piezas de vidrio y madera.
MATERIALES CON UNA SEGUNDA VIDA
Cada pieza de madera que entra en el taller tiene una historia anterior. Troncos caídos por tormentas, ramas rescatadas de podas, raíces desenterradas por la erosión. No buscamos madera perfecta — buscamos madera con memoria. El proceso de selección es tan importante como el de transformación. Recorremos bosques, campos y riberas identificando piezas que ya contienen una forma escultórica latente. La madera no se corta — se encuentra, se rescata, se transforma.
EL ARTE DEL ENCASTRE
Cada objeto se construye a través de la tensión entre masas. El punto de contacto entre el vidrio y la madera, entre el hierro y la piedra, es donde reside la inteligencia de la pieza. No usamos adhesivos ni uniones mecánicas visibles. La gravedad, la presión y la geometría sostienen cada objeto. El encastre perfecto genera una sensación de vértigo — como si la pieza estuviera constantemente negociando su equilibrio.
GRAVEDAD
El valor artístico de cada pieza aumenta con la complejidad de la unión entre materiales y con la necesidad de que un material sostenga al otro. Una pequeña vasija donde el vidrio abraza una rama con precisión milimétrica contiene más tensión escultórica que un mueble monumental. La gravedad no es un obstáculo — es el material invisible que completa cada obra.
BITÁCORA
La sierra encuentra la veta y el tronco revela su geografía interior. En cada corte inicial hay una decisión irreversible: leer la madera antes de transformarla.
Observar el vidrio soplado desde dentro, buscar con los dedos la línea exacta donde el grosor cede. El taller silencioso, la pieza todavía caliente.
Partículas de roble flotan un instante antes de caer. El desbaste con sierra es el gesto más violento del proceso —y el más necesario para encontrar la forma.
Vidrio soplado sobre madera rescatada. La transparencia descansa en la textura, lo líquido sobre lo sólido. Dos tiempos distintos de enfriamiento en un solo objeto.